
En la Declaración de los Derechos Sexuales de la Asociación Mundial de Sexología, se consagra el derecho a la equidad sexual, que a la letra dice: “Este derecho se refiere a la oposición de todas las formas de discriminación por sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o limitación física o emocional.” Por ende, se pide garantizar el absoluto respeto a toda persona, independientemente de las características citadas.
Para que este y los otros derechos sexuales dejen de ser letra muerta, es imprescindible instrumentar acciones concretas de los gobiernos y los ciudadanos que a su vez garanticen el derecho a la información basada en el conocimiento científico y el derecho a la educación sexual integral, los cuales no sólo habrán de incluir un cuerpo sólido de conocimientos, sino también y sobre todo la gran revolución actitudinal que lleve a nuestras sociedades a la construcción de una cultura más democrática, de auténtico respeto a la enorme socio diversidad de los seres humanos.
Para concluir, propongo los siguientes elementos que desde las políticas de Estado y las acciones de la sociedad civil habrá que impulsar para el logro de dicha cultura, hoy no sólo necesaria, sino urgente:
1- Respeto a la diversidad sexual y erótica de los seres humanos.
2- Reivindicación del derecho al placer, cuando éste se produce en un ámbito de respeto hacia sí mism@ y l@s demás.
3- Objeción al modelo salud-enfermedad como criterio único de valoración de las conductas sexuales.
4- Refutación a la ideología meramente reproductiva en las relaciones eróticas.
5- Reconocimiento y promoción de la equidad entre los géneros, partiendo del hecho de la igualdad ontogénica entre mujeres y hombres.
6- Atención a las necesidades de la persona independientemente de las normatividades convencionales, en relación a la educación sexual, orientación y terapia de los problemas sexuales
La construcción y desarrollo de una auténtica cultura de respeto a la diversidad , hoy tiene el cariz de lo que se ha llamado “utopía concreta”, es decir, un anhelo de ahora que en el futuro será realidad. Así por ejemplo, los viajes espaciales, la sanación de muchas enfermedades infecciosas, la existencia de ingenios electrónicos que facilitan las acciones humanas, etc., fueron durante algún tiempo utopías concretas. Convirtamos nuestros sueños presentes en realidades tangibles con conocimiento, valor, esfuerzo y mucho amor.

javier